Un nuevo ejército
- Juan Sebastian Leon

- 7 ene 2019
- 6 Min. de lectura
Llega un momento en nuestra vida donde nos preguntamos cosas como ¿Hay algo más? ¿Hay algo después de todo? Y nos hacemos infinitas preguntas queriendo saber muchas cosas y la verdad es que no está mal hacer preguntas que tal vez en nuestro desespero o duda nos hacemos. La vida misma nos enseña que somos nosotros mismos los que tenemos la capacidad de tomar nuestras decisiones pero, hoy en día se nos ha quitado el derecho más importante de todos, CREER. Debido a nuestro desespero se nos ocurre ir a personas o lugares buscando una respuesta rápida y fácil a todas nuestras preguntas, queriendo salir de la duda de una manera más sencilla, buscando la respuesta a ¿Quiénes somos? Y ¿Para dónde vamos? Pero para eso lo más importante de creer es que empezamos con nuestras vidas, creyendo lo que Dios dice de nosotros porque nos pasamos la vida tratando de impresionar a otros siendo algo que no somos, nuestras vidas son carcomidas por la frustración y el desespero y no entendemos que Dios nos creó a su imagen y semejanza, no tenemos que ser alguien que no somos, nosotros ya somos quien Dios quiere que nosotros seamos. Dios nos ve como alguien extraordinario y el desea usarnos de manera extraordinaria, él está buscando hombres y mujeres que sean valientes y se atrevan a creer que pueden hacer la diferencia, hoy en día nosotros somos los que debemos abrir nuestros oídos para oír la voz de Dios llamándonos, para reconocer que él nos necesita en la tierra dispuestos; Dios quiere usarnos como el jugador principal en su reino. (Juan 1:12) “Mas cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios”. Dios nos ha dado a todos un don extraordinario y nos ha dado una brújula interna con la que guiamos nuestra vida sin desviarnos de su voluntad.
Conozco la historia de un joven en la cual Dios obró de manera increíble, llevándolo a vivir una vida que el jamás se iba a imaginar. Hace varios años él era una persona que sabía de Dios más no lo conocía, simplemente trataba de protegerse diciendo que creía en Dios pero él sabía que se estaba mintiendo a sí mismo y se hacía distintas preguntas acerca de la fe o de creer en algo más. Este joven pensaba que salir a discotecas, beber alcohol y el domingo acompañar a sus padres a la iglesia aun alcoholizado era el perfecto fin de semana que cualquier joven pudiera tener, porque sabía que después de contaminarse cumplía con ir a la iglesia para creer que todo lo que hacía estaba bien, después de un tiempo se dio cuenta de que no sabía nadar pero cuando llego el día de entrar a la universidad fue el momento donde se ahogó por completo. El paso a la universidad siempre es complicado pero él se lo complico aún más, se juntó con personas que no debía y se sumergió en fiestas que duraban desde el lunes hasta el viernes y se repetían todas las semanas, alcohol desenfrenado y amistades que lo llevaban a la perdición tratando de darle los mejores consejos y aún el sabiendo que estaba ciego les hacía caso y los seguía a donde ellos quisieran ir. ¿Dios donde estaba? Muchas veces el joven ni se acordaba de él, trataba de decirle gracias en las noches para no sentirse tan “mal” sabiendo que no le importaba y que al otro día iba a seguir contaminándose de basura. Pasaron casi dos años y todo seguía igual, él ya tenía 20 años y su vida iba para el vacío, teniendo una mentalidad pobre queriendo ser “alguien” para el mundo pero no para Dios. Un día como cualquier otro, por unos problemas en su casa su tío fue a orar pero lo más sorprendente de todo es que su tío iba a orar por su padre debido a fuertes ataques del enemigo contra él, su tío antes de orar le dijo: Sé que a ti te da igual pero te quiero con la mejor actitud ¿podrías? Prosiguió a orar y lo más increíble es que en esa noche el padre no fue tocado por Dios pero si el joven y desde ese día sin pensarlo ni esperarlo recibió a Dios en su corazón. Ese día le cambio la vida por completo, solo una oración bastó para que el joven recibiera a Jesús. Dios convirtió a este joven en lo que es ahora, es totalmente imperfecto y lleno de errores pero decidido por un cambio, él no quiere ser de ninguna religión, él quiere ser como Jesús, sin esperarlo Dios comenzó a trabajar en el por medio de sólo una oración que ni el mismo se esperaba, enderezó sus caminos y le dio un propósito nuevo. Si Dios pudo con este joven créame que él va a poder hacer cosas mucho más grandes con usted y lo más increíble de todo, es que este joven rescatado por Dios y sacado de la oscuridad para dar luz a los demás es el que le está escribiendo el día de hoy.
Algunas cosas nosotros no las podemos explicar, estas ocurrencias que no sabemos por qué suceden nos dicen que alguien más está a cargo, ahí es cuando nos damos cuenta de que Dios es el que está a cargo y que él tiene un plan para nuestras vidas. Dios en muchas ocasiones usa personas que han tocado fondo en sus vidas, pero tiene la costumbre de escoger a los don nadie para convertirlos en alguien. Muchas veces nosotros estamos ajenos al plan de Dios para nuestras vidas, probablemente todos soñamos con tener una esposa y familia tradicional, llevando una vida común y corriente pero no sabemos que Dios nos tiene destinados para cosas extraordinarias que ni siquiera nosotros alcanzamos a imaginar, mientras todos nosotros pensamos cosas comunes, Dios está planeando oportunidades sobrenaturales para nosotros, mientras estamos aferrados a las cosas menores, las cosas ordinarias, las cosas mediocres, Dios está planeando cosas extraordinarias para nuestro futuro, no debemos permitir que nadie nos diga que no podemos alcanzar las estrellas, aunque creamos que no podemos llegar ahí ahora, nosotros tenemos la posibilidad de que quizás mañana lo podamos lograr. Dios tiene la fecha y la hora en la que cada uno de nosotros vamos a recibir nuestro llamado, pero ahí es donde debemos ser obedientes y entender que antes de todo llamado debemos pasar por un proceso y eso es lo más difícil de todo, por cada llamado existe una disciplina, antes de que Dios pueda usarnos él nos va a impregnar del Espíritu Santo para sacar las cosas más terribles de nuestras vidas. Mujeres, no piensen que son raras porque son muy espirituales o quieren serlo, ustedes no sólo tienen una mente y un cuerpo, ustedes tienen un Espíritu, por lo tanto ustedes son hermosas y no solamente atractivas, ustedes pueden llevar un bonito vestido y maquillaje pero también pueden llevar a Dios en su interior. Hombres, muchas veces nuestros amigos se van a burlar de nosotros porque creemos o nos volvemos espirituales y nos van a tentar siempre a volver atrás, a retroceder a ese pasado indiferente, desenfrenado y en muchas ocasiones no nos van a dejar despegar y harán que ocultemos nuestra fe por miedo al qué dirán pero hagamos una pregunta ¿Cómo le va a los que dicen llamarse nuestros amigos? Recordemos que se requiere de más valor y masculinidad para permanecer en los caminos de Dios que para alejarse de él y vivir nuestra propia vida. La fe es algo que nosotros tendemos a esconder y lo digo por experiencia propia, pero Dios escoge siempre a los mejores guerreros para las batallas más difíciles, Dios no busca nuestra habilidad, el busca nuestra disponibilidad. Nosotros formamos parte de un ejército que Dios está levantando para aplastar al enemigo, para recordarle que ya está vencido. Todos nosotros enfrentamos batallas diarias y no sabemos pelear del modo correcto o no sabemos contra quien peleamos, para ganar la batalla se deben tener la estrategia y los recursos correctos, porque las victorias no llegan solas, debemos someternos a Dios, es decir, aprender a agacharme para que Dios golpee mis problemas, nuestro guerrero interno debe ser despertado ahora mismo porque al Señor le gustamos fríos o calientes pero jamás tibios, quitémonos del medio para que Dios haga solo lo que él puede hacer, porque en el trono de nuestros corazones no hay espacio para Dios y para nosotros, solo debe ocuparlo él, saquemos toda distracción y concentremos nuestro corazón y mente en Dios, si nosotros decidimos hacer la diferencia, Dios hará la diferencia, debemos creer en nosotros mismos porque Dios cree en nosotros, puede que no nos sintamos listos o preparados para completar la tarea que Dios nos dio pero todo lo que Dios quiere darnos requiere de la fe. Cuando nos preguntamos ¿Porque yo Dios? Y decimos que no somos capaces Dios nos responde con otra pregunta ¿Estás listo? Recordemos que Dios no es atraído por las personas llenas, él es atraído por los que están vacíos.
Mi mandato es: “¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas” (Josué 1:9)



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